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Inspecciones de Trabajo en Agencias Inmobiliarias: ¿Autónomos o Asalariados?

Inspecciones Laborales en Agencias Inmobiliarias: Autónomos o Asalariados

La reciente noticia sobre las inspecciones de trabajo en numerosas agencias inmobiliarias ha generado un debate crucial en el ámbito laboral. Este fenómeno, que recuerda los casos emblemáticos de Glovo o Uber, donde se cuestiona la naturaleza del vínculo laboral, plantea interrogantes sobre la clasificación de los agentes inmobiliarios: ¿son realmente autónomos o deberían considerarse asalariados?

Antecedentes y Contexto

En un contexto donde la precarización laboral es objeto de atención constante, las inspecciones laborales en agencias inmobiliarias añaden un nuevo capítulo a la discusión. Se ha observado que algunas agencias imponen cláusulas restrictivas a agentes formalmente autónomos, limitando su capacidad de competencia post-contrato, situación que ha despertado la atención de las autoridades laborales.

Esta situación no es nueva. Desde 2017, se han realizado predicciones sobre cómo los casos paradigmáticos en plataformas digitales podrían impactar en otros sectores, impulsando cambios en la clasificación de los trabajadores autónomos.

Predicciones y Realidades

La relación entre plataformas digitales y la naturaleza del trabajo autónomo ha sido objeto de debate durante años. La previsión de que estos casos podrían catalizar cambios en otros sectores se ha hecho realidad, como evidencian las recientes inspecciones en agencias inmobiliarias.

Argumentos a Favor de la Laboralidad

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) ha presentado argumentos sólidos para respaldar la consideración de los agentes inmobiliarios como asalariados, entre los cuales destacan los siguientes:

  1. Argumentos para la laboralidad según la ITSS:

    • El número: el Acta es que la empresa cuenta con 179 autónomos agentes inmobiliarios perfectamente estructurados en puestos y categorías lo que necesariamente implica que todos están coordinados entre sí. Esto recuerda mucho a la famosa sentencia de Uber que declara asalariados en el reino unido a los conductores con el siguiente argumento (entre otros): en Londres hay 30.000 conductores si realmente fueran independientes, el negocio de Uber sería ingobernable. En efecto, una cosa es tener un autónomo que realice una actividad concreta en un momento concreto, pero tener decenas o cientos de ellos exige que la empresa los coordine y dicte instrucciones de funcionamiento entre ellos.
    • Los manuales: Relacionado con lo anterior, la ITSS constata que la empresa entrega manuales de comportamiento para los agentes, que les indica cómo realizar su trabajo e incluso manuales de vestimenta para los “autónomos”. Esto también está muy relacionado con la ajenidad en la Marca: como he señalado en otras ocasiones, siempre que se trabaja para una marca o bajo un nombre comercial que no es el propio, existe un fuerte incentivo para que la empresa dueña de la marca establezca instrucciones que garanticen la calidad del servicio prestado por la persona. Una cuestión que, en nuestro ordenamiento jurídico, implica un fuerte indicio de laboralidad entre la empresa y el prestador de servicios.
    • Zona delimitada: Otro indicio clásico detectado es este caso es la delimitación por parte de la empresa en la que los “agentes” pueden actuar. Así sentencias como la STS 22 de enero de 2008 (rec. 626/2007); 30 de abril de 2009 (1701/2008) han considerado que la delimitación de zonas de trabajo es ejercicio de poder de dirección incompatible con la “autonomía”.
    • Formación obligatoria: De acuerdo con el Acta de la ITSS, la empresa impone formación, tanto al inicio, como durante la relación contractual a los autónomos. De nuevo, la formación a todos los autónomos vendedores iría conectada con la necesidad de la empresa de proyectar una imagen uniforme determinada por la marca.
    • Uso de programas informáticos de la empresa de forma obligatoria: El acta señala que es obligatorio usar unos determinados programas informáticos para el trabajo realizado y que estos programas pertenecen a la empresa. Cabe recordad que ya la Sentencia del Tribunal Supremo usaba este hecho como indicio de laboralidad en el caso Glovo.

Conclusión

Las inspecciones laborales en agencias inmobiliarias plantean cuestiones fundamentales sobre la naturaleza del trabajo autónomo y la relación entre empresa y trabajador. Los argumentos presentados por la ITSS sugieren una tendencia hacia la consideración de los agentes inmobiliarios como asalariados, lo que podría tener implicaciones significativas en el sector y más allá.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

  1. ¿Qué implica exactamente la laboralidad para los agentes inmobiliarios?

    • La laboralidad implicaría un cambio en su estatus, pasando de autónomos a trabajadores asalariados, lo que conllevaría beneficios y derechos laborales adicionales.
  2. ¿Cómo afectaría esta clasificación a las agencias inmobiliarias?

    • Las agencias tendrían que ajustar sus estructuras y prácticas laborales para cumplir con las regulaciones laborales, lo que podría tener impactos en su funcionamiento y rentabilidad.
  3. ¿Qué pueden hacer los agentes inmobiliarios frente a estas inspecciones?

    • Los agentes pueden buscar asesoramiento legal y sindical para entender mejor sus derechos y opciones en esta situación.
  4. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias legales para las agencias que se consideren incumplidoras?

    • Las agencias podrían enfrentar sanciones económicas y otras medidas correctivas, además de posibles demandas por parte de los trabajadores afectados.
  5. ¿Cómo podría evolucionar esta situación en el futuro?

    • Es probable que sigan surgiendo debates y disputas legales en torno a la clasificación laboral de los agentes inmobiliarios, lo que podría llevar a cambios en la legislación y jurisprudencia laboral.

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