Muchos trabajadores utilizan su teléfono móvil privado durante las horas de trabajo. Si ello genera distracciones, errores o falta de productividad,
 

¿sabe que puede llegar a despedir al trabajador?

 

Está pasando. Hoy en día es habitual ver a los trabajadores con su teléfono móvil privado en la mano. El problema es que esta forma de actuar puede generar distracciones, errores, mala imagen ante los clientes, horas que se dejan de trabajar… Apunte.  Si se encuentra en esta situación, puede llegar a despedir al trabajador afectado: los tribunales ya han declarado la procedencia del despido en algunos casos así. Vea cómo actuar.

 

Primero: regule la prohibición

Poder de dirección. Si quiere acabar con este problema de raíz, prohíba el uso del teléfono móvil privado en horas de trabajo. En base a su poder de dirección, usted puede adoptar las medidas de vigilancia y control que considere oportunas para verificar el cumplimiento de las obligaciones laborales de sus trabajadores. Entre ellas, puede prohibir o limitar el uso del móvil particular (especialmente el uso del WhatsApp). 

 

Normativa interna. A estos efectos, entregue una circular a su plantilla limitando o prohibiendo el uso del teléfono móvil (aunque es recomendable que tolere un uso mínimo, por si hay una urgencia familiar, por ejemplo). Apunte.  Incluya esta regulación en el manual de acogida o en el contrato de sus nuevos empleados, y advierta expresamente que el incumplimiento de esta normativa interna dará lugar a una sanción disciplinaria.

 

Ante un incumplimiento: sancione

De menos a más. Una vez haya prohibido o limitado el uso del móvil en el trabajo, podrá sancionar a aquellos trabajadores que incumplan esta obligación. En este sentido:

  • Antes de sancionar es recomendable una primera advertencia verbalApunte.  Reúnase con el afectado en presencia de algún testigo (por ejemplo, un representante de los trabajadores) y recuérdele la prohibición de utilizar el móvil. Indíquele que, pese a poder imponer una sanción, prefiere advertir verbalmente para intentar resolver la situación de forma amistosa.
  • Si vuelve a “pillar” al trabajador (el uso del móvil está tan generalizado que probablemente el afectado reincidirá), sanciónelo. Apunte.  Acuda a su convenio e imponga la sanción establecida para los casos de desobediencia (puede ser una falta leve o grave).

 

Teoría gradualista. Actuar de este modo (imponiendo sanciones menos lesivas al principio) es fundamental para poder justificar un despido posterior. ¡Atención!  Para poder despedir, el incumplimiento del trabajador debe ser grave y culpable. Esto significa que, si comunica un despido “de buenas a primeras”, la medida será desproporcionada y el cese se declarará improcedente. Por ello, es recomendable dejar rastro de sanciones previas para luego poder justificar la desobediencia reiterada del trabajador.

 

Por último: despida

Incumplimiento reiterado. Si pese a las advertencias y sanciones previas el trabajador vuelve a utilizar el móvil en horas de trabajo, ya podrá despedirlo. Para ello:

  • Deje constancia en la carta de despido de todas las advertencias y sanciones previas (refleje las fechas en que las ha realizado, los testigos presentes…).
  • Indique que la actitud desobediente reiterada reviste las notas de gravedad y culpabilidad que exige el Estatuto de los Trabajadores para poder imponer un despido disciplinario.
 
Antes de despedir, prohíba expresamente el uso del móvil en el trabajo. Una vez comunicada la prohibición, ya podrá sancionar de forma gradual el incumplimiento, hasta llegar al despido en caso de reiteración.
 

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